Medellín fue escenario del encuentro de académicos, empresarios, líderes políticos y centros de pensamiento de más de 15 países para debatir cómo convertir las ideas de la libertad en decisiones que impulsen el desarrollo económico y social.
En ese contexto, Federico Sturzenegger, ministro argentino de Desregulación y Transformación del Estado, participó el pasado 23 de octubre en el Congreso de la Red Liberal de América Latina (RELIAL) y fue el orador principal de la Noche por la Libertad, organizada por Libertank.
El funcionario explicó las reformas del Gobierno de Javier Milei, que incluyen la reducción de la nómina estatal y la revisión de miles de normas para eliminar barreras a la actividad económica. "Los políticos nos quieren hacer creer que lo popular es que ellos se gasten la plata de todos. No. Lo popular es que la gente se gaste su plata".
En conversación con EL COLOMBIANO dijo que de los 310.000 funcionarios del Estado de Argentina recortaron por lo menos 84.000, eso equivale al 27%. Además, mencionó que eliminaron 18.000 regulaciones.
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"Vi un grupo de gente muy comprometida con las ideas de la libertad, que me parece que son tan necesarias. Es una ciudad que no conocía y que tiene una geografía impactante".
"Eliminamos 18.000 regulaciones. Estas regulaciones eran artículos de leyes o normas que obligaban al sector privado a hacer algo, fueron eliminados. Por supuesto, te imaginarás que en ese abanico hay millones de cosas, algunas más importantes y otras menos. Lo cierto es que Argentina tuvo en 2024 y 2025 el mayor aumento de productividad desde los años 80. Parte de la desregulación apunta a mejorar la productividad de la economía. Ese sería, si se quiere, un indicador agregado.
Hay otros ejemplos puntuales, uno de ellos es la desregulación que liberó el mercado y las importaciones de energía. Antes, básicamente, un funcionario definía los precios de exportación de energía. Nosotros liberamos ese mercado y Argentina está viviendo un boom de producción de petróleo y gas que no habíamos visto nunca. Estamos batiendo récords de producción todos los meses y esperamos que, en unos cinco o seis años, Argentina esté exportando casi 50.000 millones de dólares en productos energéticos.
Otro ejemplo es la desregulación que hicimos en minería, había la Ley de Glaciares, que prácticamente impedía el ejercicio de la minería en Argentina. Así que también la eliminamos. Para darte una idea, antes de la llegada de Milei se exportaban 3.000 millones de dólares en productos mineros, mientras que Chile exportaba 60.000 millones, a pesar de que compartimos las mismas montañas. Ahora esperamos alcanzar unos 45.000 millones de dólares en exportaciones mineras en un plazo de diez años. Hay un abanico de medidas. Algunas tienen un impacto absolutamente transformador para la economía".
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"El recorte es justamente para atender las necesidades de la población, porque ¿quién pagaba un Estado grande e inútil? Lo pagaba la gente. Entonces, la población tenía que pagar por un gasto que no le rendía nada. Cuando uno baja el gasto, también reduce los impuestos que debe cobrarle a la gente para financiar ese gasto, que era inútil para la población.
Por ejemplo, Javier Milei redujo el gasto público en unos cinco puntos del PIB. Eso permitió, entre otras cosas, disminuir la emisión monetaria, porque parte de ese déficit se financiaba con ella. También permitió bajar la inflación de cerca del 200% al 30%, que es el rango en el que estamos actualmente. Además, eso permitió reducir la pobreza del 50% al 30%. Es decir, la reducción del gasto público es la medida más favorable para la población que uno pueda encontrar.
Puede ocurrir que algún grupo específico del sector público, al ver recortados sus privilegios, proteste. Sin embargo, en líneas generales, eso es lo que está pidiendo la gente. De hecho, la gente votó a Milei con una motosierra en alto porque estaba cansada de financiar a un sector público que no le daba nada. Por eso, recortó el gasto público en cinco puntos del PIB y después obtuvo un resultado formidable en las elecciones de medio término".
"Te diría que la reducción del gasto público es, en realidad, la piedra angular para mejorar la situación social de Argentina y para disminuir la pobreza en 20 puntos porcentuales, como se ha logrado durante estos primeros tres años, después de recibir una situación calamitosa. Es precisamente la reducción del gasto público la que permite esa disminución de la pobreza".
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"No hay costos sociales del recorte, hay beneficios sociales. El gasto público lo pagaba la gente. Nosotros consideramos que lo que generalmente se entiende por ajuste es, en realidad, un gasto público alto. Cuando el gasto público es elevado, la gente tiene que pagarlo. Es decir, se le saca dinero de los bolsillos a la población para financiarlo. Cuando se reduce el gasto público, se le devuelve ese dinero a la gente.
Por eso, Argentina ha obtenido beneficios sociales con la reducción del gasto público, no costos sociales. Para eso lo hacemos. Esto ha permitido reducir la pobreza en 20 puntos porcentuales, después de 12 años sin crecimiento. Tampoco tenemos un problema de empleo. Durante la gestión de Javier Milei se han creado 600.000 puestos de trabajo netos. Esos empleos se generan precisamente porque se redujo el gasto público. Por ejemplo, la reducción de la planta estatal nos ha permitido ahorrar 3.000 millones de dólares en impuestos. Ese dinero queda en manos de la gente para gastarlo en otras cosas, en aquello en lo que quiere gastarlo. Así se genera empleo en otros sectores de la economía. Entonces, la economía va a crecer durante los cuatro años de su mandato".
"Te comento estas cifras porque, a veces, siento que existe el cliché de pensar que, si se recorta el gasto público, habrá un costo social. Nosotros entendemos, y creo que eso es lo que se está viendo, que ocurre exactamente lo contrario, la reducción del gasto público es un beneficio social. Lo que tiene un costo social es un gasto público elevado, porque hay que cobrarle muchos impuestos a la gente para financiarlo.
Me parece que esto es bastante evidente porque representa un cambio de paradigma. Javier Milei dice que es curioso que los políticos hayan convencido a la gente de que entregarles su dinero para que ellos lo gasten sea más popular que permitir que las personas conserven su propia plata y la gasten como quieran. Entonces, lo que estamos haciendo es reducir el gasto de los políticos, el gasto de la casta del Estado".
"Es una pregunta interesante porque la desregulación y la apertura de la economía representan un cambio muy grande en la estructura económica. Por ejemplo, los sectores de energía y minería están en auge, al igual que el agropecuario y el ganadero. Quizás todo lo que en Argentina llamamos el interior del país, porque hacemos esa distinción entre la ciudad de Buenos Aires y el área metropolitana, por un lado, y el interior, por otro, está viviendo un momento económico muy bueno.
En cambio, quizás la industria que sustituía importaciones y se había concentrado en el área metropolitana es la que tiene que volver a diversificarse. Es un proceso que ya está en marcha. Hay empresas textiles que empiezan a cambiar su perfil de producción y a fabricar productos para la minería, así como industrias de maquinaria que también se están reconvirtiendo.
Ese es quizás el sector que atraviesa el proceso de transformación más importante para encontrar su lugar dentro de la nueva matriz productiva. Sin embargo, Argentina tiene hoy un interior tremendamente pujante, con tres motores económicos gigantescos: la energía, la minería y el agro y la ganadería. Además, Argentina tiene una industria de servicios informáticos y de back office muy fuerte, que se apoya en el excelente capital humano del país. Por eso, también estamos viviendo un auge de las exportaciones de servicios informáticos".
"Creo que Argentina va a tener un futuro muy interesante en la industria, porque estará basado en las fuertes ventajas competitivas que tiene el país, especialmente en energía. Por eso, todos los productos intensivos en energía van a encontrar en Argentina un lugar extraordinario para desarrollarse. De hecho, ya se están construyendo dos plantas de urea, que es una forma de transformar el gas y agregarle valor. Argentina se va a convertir en uno de los grandes productores mundiales de fertilizantes y productos petroquímicos.
En cambio, la industria más tradicional, orientada a sustituir importaciones, es la que tendrá que reinventarse en algún punto. Es un proceso que Argentina tiene que atravesar porque es uno de los países más cerrados del mundo. Sabemos que una mayor integración comercial mejora mucho la calidad de vida de la población".
"La desregulación es políticamente exitosa porque no tiene ningún costo para el Estado, al menos en términos de recursos fiscales, pero le devuelve a la gente la capacidad de producir, reduce costos, le hace la vida más sencilla y le abre puertas que antes no tenía.
Es una de las medidas que también permite avanzar en la reducción del gasto público, por todo lo que hablamos antes. Pero, además, la desregulación es todo ganancia, porque consiste en remover barreras que implicaban un costo y no cumplían ningún propósito. Eliminar esos costos es muy bien recibido por la población. Por eso, digo que la desregulación le construye capital político a un Gobierno.
Por supuesto, muchas regulaciones están hechas para beneficiar a algún grupo de interés. Por eso, hay que tener la convicción y la fortaleza para llevar adelante estas medidas. Sin embargo, representan beneficios para la población".
"Déjame darte dos ejemplos. En Argentina, 3 millones de personas tienen acceso a un servicio que antes no tenían, internet. Antes no tenían manera de conectarse y, ahora, gracias a la desregulación, pueden acceder al servicio como si estuvieran en la ciudad de Buenos Aires, independientemente de dónde vivan en el país. Son 3 millones de personas que lo cuentan, que están felices porque tienen algo que antes no tenían y que les permite manejar mejor sus negocios o conectarse con sus familias.
La desregulación habla por sí sola. Otro ejemplo es que desregulamos el tráfico aerocomercial y ahora un millón de argentinos tienen conexiones aéreas desde sus ciudades que antes no existían. Esas personas se lo reconocen a Javier Milei y al Gobierno. Si la desregulación está bien hecha y genera estos beneficios, no es una cuestión de marketing, sino de hacer las cosas".
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